Accidente
aéreo en Honduras: "El avión iba muy fuerte
y el piloto no pudo frenar"
Lo dijo Roberto Martín Ojeda, uno de los 9 argentinos
que viajaba en la aeronave que derrapó en el aeropuerto
de Tegucigalpa. "Al ser tan corta la pista, pasó
de largo y aplastó a varios autos", contó
en diálogo con Clarín.com. El accidente dejó
al menos tres muertos.
Roberto
Martín Ojeda, de 32 años, estaba a bordo del avión
de la compañía TACA que derrapó al aterrizar
en el aeropuerto hondureño de Tegucigalpa. El argentino,
oriundo del barrio de Lanús, le contó a Clarín.com
que "la sacó barata" en el accidente que dejó
al menos tres muertos. "Sentimos que el piloto no pudo
frenar. Al ser tan corta la pista, pasó de largo y aplastó
a varios autos", aseguró en diálogo telefónico
desde el hotel a donde fue trasladado luego de recibir atención
médica.
El
piloto hizo un primer intento de aterrizaje pero tras fracasar
la maniobra informó a los pasajeros que no debían
alarmarse. "Dijo que nos quedemos tranquilos, que no había
ningún problema, sólo que había muchas
nubes por las condiciones climáticas". Las cosas
cambiaron en cuestión de minutos. "Cuando pega la
vuelta, lo vuelve a intentar y pasó lo que pasó".
"La
verdad que iba muy fuerte porque el piloto frena y al momento
de tocar las ruedas nos fuimos todos para adelante. Terminó
la pista, aplastó a un taxi y después embistió
a tres autos más. Cayó en el hueco de una montaña
y el avión se quebró al medio. La parte delantera
empezó a prenderse fuego pero con mis compañeros
pudimos salir por los toboganes de atrás. Había
mucha gente cortada, golpeada. Mucha sangre. Fue una experiencia
muy fea", recuerda Ojeda y aclara que sus amigos de viaje
resultaron ilesos.
Roberto
forma parte un ballet de tango de la ciudad de Buenos Aires.
Viajaba junto a otros ocho integrantes del grupo para participar
del Segundo Festival Rosario de Música de Buenos Aires.
Cuando
el avión finalmente se detuvo, cuenta que a cada instante
la situación se agravaba. "Había muchos gritos,
fue todo un caos. El avión quedó como un acordeón.
La gente no podía salir por el espacio reducido. Algunos
querían tomar sus pertenencias pero no había tiempo.
En ese momento se estaba prendiendo fuego la parte de la cabina".
Junto
a otros pasajeros se dirigió a la parte trasera porque
una de las puertas estaba bloqueada. Allí bajó
por los toboganes. "Enseguida recibimos atención
médica. Nos atendieron muy bien. En mi caso perdí
el pasaporte pero nos ayudaron en la Embajada. Sólo nos
quedamos con las zapatillas y lo puesto porque el equipaje está
perdido. Por suerte estamos bien y las familias ya están
al tanto. Con algunos golpecitos pero vivos y enteros".
Por:
Mariano Zucchi. De la redacción de Clarín.com
- Viernes 30
Mayo 2008